Ya van dos días, que vamos con mi mamá y Elías al Hospital, de la misma manera que lo hacen cientos de cordobeses.
En realidad no vamos como lo hacen "cientos de cordobeses" porque entramos con "coronita" ya que Elías conoce dónde y a quién. Sacó de antemano los turnos, no tuvimos que ir a las 5 ó 6 am, sabe dónde queda cada consultorio y quién atiende en qué sector.
Son estudios de rutina para mi mamá - solo eso.
La diversidad de gente esperando ser atendida es increíble: flacos, gordos, ropa limpia, ropa sucia, transpirados, niños, abuelos, adolescentes embarazadas ó averiguando si lo están, gente con bastón, guardapolvos blancos, ambos verdes y azules, Dres. serios y bien puestos, Dres. menos serios y menos bien puestos, enfermeras, enfermeros y "enfermeros/as" (no me equivoqué al escribir, son así: cuerpo de "ros" - actitud de "ras").
La diversidad de lugares y espacios: pasillos sin ventilación, paredes despintadas, escaleras, curvas, puertas que hacen ruido, una que otra silla por ahí, ventiladores de techo, rincones que hacen las veces de oficina, bancos de madera que conocieron mejores épocas.
Tenés el turno a las 7 am, pero el mismo turno lo tienen 20 personas más y es por orden de llegada y vos no sabías eso y llegaste al mejor english style, 10 minutos antes y sorpesa: la cola ya tiene 15 personas.
Y bueno, así vas pasando por cada sector, viendo a cada persona, oliendo cada olor, y wishing volver pronto a casa.
"Diríamos" que el sector privado, es por lejos, lo mejor: poca gente, sillas ó sillones, aire acondicionado, secretarias que te escuchan y te atienden, turnos que solo vos tenés, desodorante de ambiente.
Pero ¿sabés qué vi realmente diferente, además de lo mencionado?En el Hospital, todos charlan, hablás con el de la cola, con la de la silla de al lado, con el que espera al lado de la escalera, todos los médicos saludan, algunos que te dan los turnos hacen chistes, los enfermeros acompañan a alguien que les preguntó por enésima vez: "¿Dónde queda ginecolgía?", la Dra. abre por novena vez en 2 minutos, la puerta de su consultorio, para responder con onda, a la doña que dice: "¿Está la Dra. Pepita?" y así pasan los minutos en el Hospital.
El que viste con buena onda a las 7 am la sigue teniendo a las 11 cuándo volvés a pasar por ahí.
En el lugar privado, no se habla, no se saluda - "queda mal", todos estamos esperando al Dr. y "EL Dr." pasa serio y mirando para adelante, mostrando que EL ES. Hay que mantener la postura, ché - no es cuestión.
Con esto no quiero "personificar por escrito al Che" (ni decir que me encantó no poder sentarme, morirme de calor y esperar) solo quería contar las diferencias naturales y de las otras: las de adentro.